El conflicto bélico en Ucrania, que comenzó formalmente en la primavera de 2022 y que tiene sus raíces en la anexión de Crimea en 2014, ha alterado profundamente el panorama político global y ha reubicado la geoestrategia como un elemento central en el desarrollo y crecimiento económico.
Efectos sobre la economía, las políticas, las empresas y el empleo
Este conflicto no solo ha puesto en primer plano los aspectos militares y las políticas de defensa, sino que también ha tenido y va a tener un impacto severo en los intercambios comerciales, la producción industrial, los suministros estratégicos, y, de manera significativa, en la política energética. También va a afectar la política presupuestaria y fiscal de la Unión Europea en su conjunto y de sus estados miembros y al crecimiento, así como al mercado de capitales y las grandes magnitudes macroeconómicas.
Y, lógicamente, esto va a tener un notable impacto en las necesidades de capital humano, tanto en los sectores que van a experimentar una ralentización como en los que se van a ver potenciados, en un marco que afecta severamente a España, como es la cobertura de puestos de trabajo para las necesidades actuales y futuras.
Los primeros síntomas ya se están manifestando.
¿Cómo va a impactar este nuevo escenario en sectores como el turismo, la logística, la construcción, la sanidad, la energía, la automoción, la seguridad y la industria agroalimentaria?
¿Qué ajustes y reorganizaciones van a ser necesario para la adaptación a estos desafíos?¿Cómo van a determinar las políticas de Europa, con la nueva Comisión y composición de su Parlamento y el resultado de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos?